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compartiendo pedacitos de vida

El piso 35

El piso 35

En estas épocas de navidad, suelen las empresas organizar reuniones, este año en la compañía que labora mi hijo, los empleados se reunieron y organizaron una actividad especial para ellos mismos. Todo fue armonía y colaboración, finalmente yo también termine participando de dicho evento en forma marginal. Se necesitaban las boletas para controlar la asistencia y yo las diseñe.

Bueno fueron pasando los días y al final me dice mi hijo que estaba invitada por el a participar de dicha reunión, no se pueden imaginar la felicidad tan grande el saber que mi hijo me invitaba a estar junto a el en la reunión de su trabajo, confirme y re – confirme con el que si estaba invitada.

A partir de allí bueno fue pensar que ponerme y como presentarme, las mamas solemos ser muy vanidosas aunque yo no tanto, pero en fin quería que el se sintiera muy orgulloso de su progenitora, mas ahun ensaye a no usar mi andadera y a caminar solo con el bastón de apoyo.

Todo fue maravilloso, el día de la reunión, a mi hijo le cambiaron suPiso-35 turno y el termino laborando cuando eso no era lo esperado, me llamo y me pidió que fuera al sitio de la reunión, ya que así era mucho mas practico y así el no llegaba demasiado tarde a la reunión.

Yo bien “pizpireta y retocada” llame un taxi y me fui a sitio encantado de la reunión de mi hijo, me pareció larguísimo el trayecto de ida cuando en realidad era bastante cercano a mi vivienda, cuando llegue me encontré con un hotel muy elegante, de porteros de saco leva y alfombra roja a la entrada.

En mi “ingles” pregunto en la recepción donde estaba realizándose la reunión y me dijeron algo que yo entendí como en el tercer piso espacio 305, bueno tome el elevador y allá me fui, pero solo habían alcobas y por ningún lado observe el esperado salón de reuniones, ante lo cual me devolví.

Ya sintiéndome un poco incomoda trate de explicarles a los gentiles caballeros que atendían en la recepción, que me habían dado mal la dirección o que yo no le había entendido, uno de ellos muy amable se ofreció a acompañarme al sitio donde se estaba realizando la reunión, y de nueva vamos al elevador, por cierto muy pequeño para lo que se usa en esta ciudad, donde los elevadores siempre son espaciosos y muy silenciosos.

Me pidió que entrara primero y me siguió, en ese momento cuando entro oprimió el botón del piso 35 y de inmediato recobre la agilidad de mis años 20 y en segundos estuve fuera del elevador el chico se asusto y yo no atinaba a explicarle que le tengo alergia a las alturas y sufro de algo que se llama aerofobia. Y bueno en ese momento supe que no abría reunión para mi.

Llame a mi hijo por medio de mi humilde celular y le notifique que me regresaba a casa, que por que no me había dicho que la reunión era en el piso 35, que así yo me abría quedado en casa sin salir a sentir el frío de la nieve. Mi hijo se apeno mucho y sentí que el tampoco sabia en donde quedaba el dichoso salón de la reunión, de todas formas me pidió que lo esperara, que el llegaría cuanto antes.

En primer momento pensé en esperarlo, luego sentí que lo mejor era irme de nuevo sola a la casa y así librarlo a el de tener que acompañarme y por ende perderse la reunión, estando en la casa sonó mi celular y era el tratando de saber donde estaba, le comente que ya estaba en la casa y que yo quería que el se quedara en la fiesta y que luego me contara como había transcurrido la reunión. Así fue.

Después de la reunión el vino a mi casa y nos sentamos a charlar, el me decía que lo que había pensado era que nos fuéramos a cenar los dos, y yo le volví a explicar que para mi era mejor que el hubiera compartido con sus amigos, que otro día me invitara.
Llegamos al cuento de que le preguntaron donde estaba yo, ya que algunos sabían que yo iría, y el le explico que yo había ido hasta el elevador y de allí me había devuelto, por mi aerofobia.
Sus amigos trataron de encontrar razones que abrían permitido mi presencia como era que habían podido cerrar las ventanas para que yo no viera la altura.

A lo cual le dije a mi hijo que yo sentía cuando estaba a gran altura y el me replico que entonces por que no había sentido miedo en Bogota que esta a mas de 2.400 metros de altura y se burlo un poco diciéndome que si íbamos a la costa, entonces le iba a decir que estaba muy bajito que me subiera un poquito para no sentir la fobia por que estaba muy abajo…. Terminamos riéndonos de mis miedos y disfrutando lo que el vivió solo por que un piso 35 me dejo en la planta baja….

Lo que son las fobias….

L.

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